Textos relacionados (5)

Textos relacionados a los libros publicados

(2014) Presentación del libro "El arte de dar gracias: Los exvotos pictóricos de María del Rosario de Talpa"

Autor: Manuel Olimón

(El texto aquí presentado es un fragmento del original, el manuscrito completo puede ser descargado en el siguiente link.)

 

 

Libro Luminoso e Iluminador[1].

 

Elin Luque Agraz, El arte de dar gracias: Los exvotos pictóricos de María del Rosario de Talpa, Editorial Lamm, México 2014, 230 pp., abundantes ilustraciones a color.

 

Antes de comenzar a darle forma a estas líneas puse sobre la mesa un libro, Dones y promesas[2]publicado en 1996 como memoria gráfica de una exposición, desde muchos ángulos singular y pionera, que tuvo por escenario el ya desaparecido Centro Cultural de Arte Contemporáneo de la avenida Campos Elíseos buena parte del año citado. Entonces sentí  –aunque solamente lo comenté casi en voz baja con Monseñor Guillermo Schulenburg– que era una especie de respuesta a la que bajo el título de Tesoros artísticos del Vaticano. Arte y cultura de dos milenios  concentró el viaje de la mano del cristianismo y el arte desde las inscripciones funerarias paleocristianas y las lámparas votivas de las catacumbas hasta el festivo movimiento de Henri Matisse y el de raíz popular, calificado en sus primeros tiempos como “proletario” de Marc Chagall. Mi resumen de esa experiencia fue: “Regalo a la imaginación y la memoria de los mexicanos”[3].

            Creo que esas palabras pueden aplicarse a este “arte de dar gracias” que ha acompañado la vida y los empeños de la doctora Luque ya por dos décadas que han sido y son en verdad, un regalo a la imaginación y a la memoria de los mexicanos.

            Abro el catálogo de 1996 y leo al doblar apenas la primera hoja: “Curaduría: Elin Luque Agraz (curadora huésped): Michele Beltrán”. Ya adentrado en sus páginas encuentro un texto firmado por ambas que volví a leer. Rescato tres citas que sin duda han sido guía continua: una de David Brading en su Orbe indiano que Michele y Elin “caen en la tentación” de ampliar su significado al exvoto y no sólo a la novela: “[…] ¿Dónde más podría encontrarse un retrato convincente y realista de la historia y la política, del individuo, del paisaje y las ciudades, o de los modales y la sociedad, de los héroes y las guerras, todo ello comprendido dentro de una obra tan accesible al populacho… como a la élite intelectual?[4]” Otra de Diego Rivera: “[…] Siente el pueblo que su única salvación es el milagro…. Lo que domina en el verdadero retrato de un milagro es el superrealismo, algo que se podría llamar por algunos sobrenatural si no fuera el ánima de esta pintura mexicana la conciencia profunda de una realidad suprasensible,  que hace familiares los hechos milagrosos y vuelve milagrosos los hechos cotidianos”[5]. Y una tercera que nos lleva al camino de Talpa por los senderos de El llano en llamas  de Juan Rulfo: “[…] Comenzamos a juntarnos con gente que salía de todas partes: que había desembocado como nosotros en aquel camino ancho parecido a la corriente de un río… la gente de la peregrinación rezaba el rosario con los brazos en cruz, mirando hacia el cielo de Talpa…”[6].

            Dones y promesas  fue –es indudable– un rescate precioso y la puesta en valor en México de un género que podía ignorarse o despreciarse impunemente sin que nadie se preocupara y que sólo con dificultad podría calificarse como arte. Pero también Dones y promesas  dejó cierto aire de nostalgia en el ambiente y se subrayó la dificultad de su estudio (nadie se atrevió a decir, por cortesía quizá, inutilidad). Thomas Calvo, entonces director del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos de la Embajada de Francia dejó testimonio de esto al escribir: “[…] en Europa, ante la reticencia celosa del coleccionista y la indiferencia desconfiada del rector del santuario, únicos guardianes de la historia votiva, el historiador tiene grandes dificultades para construir la arqueología del exvoto. Por otra parte, en México esto es  casi una causa perdida…[7]”.

            Casi contemporáneamente a estos hechos, conversé con Thomas acerca de que los rectores y capellanes de santuarios solían tener reuniones comunes con cierta periodicidad. Conocida la fecha, me pidió que lo acompañara a una que tuvo lugar en el santuario del Santo Cristo de San Juan Parangarícutiro, rescatado de entre las lavas del Paricutín y colocado en su nueva casa en el pueblo de San Juan Nuevo. Íbamos armados de unas hojas de encuesta que resultaron no sólo de interés general sino que pude facilitar una copia a Elin y Michele y creo que les dio algún servicio. No dudo que su cariño y seriedad profesional han alejado para siempre el augurio de una causa perdida y los resultados mostrados en las obras que han antecedido a la que hoy se presenta han superado el interés arqueológico e histórico y ha construido una plataforma interdisciplinar ejemplar y digna.


[1] Palabras pronunciadas en la presentación del libro.  Ciudad de México. Museo Frida Kahlo, 25 de marzo de 2015.

[2] Dones y promesas: 500 años de arte ofrenda (Ex votos mexicanos), Fundación Cultural Televisa, a.c., México 1996.

[3] Manuel Olimón Nolasco, Regalo a la imaginación y a la memoria,  en: Tesoros artísticos del Vaticano. Arte y cultura de dos milenios, Electa, Milán 1993, pp. 18s.

[4] Regalo para el arte: los exvotos mexicanos de los siglos xix y xx, en: Dones y promesas, p. 102.

[5] Id., p. 104.

[6] Id., p. 102.

[7] El exvoto: antecedentes y permanencias, en: Dones y promesas, p. 36.

 

(2014) Presentación del libro "El arte de dar gracias: Los exvotos pictóricos de María del Rosario de Talpa"

Autora: Germaine Gómez Haro

 

EL ARTE DE DAR GRACIAS: LOS EXVOTOS PICTÓRICOS DE

MARÍA DEL ROSARIO DE TALPA

  Participar en esta presentación es para mí motivo de festejo ya que he seguido de cerca el trabajo de la doctora Elín Luque Agraz en torno al tema de los exvotos por alrededor de veinticinco años. Me congratulo con la aparición de ésta, su cuarta publicación sobre este tema, que es el resultado de la tesis elaborada para obtener el título de Doctora en Historia del Arte por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid.  Como bien apunta el Dr. Manuel Olimón, Elin Luque es en la actualidad una autoridad en el estudio de los exvotos y este nuevo trabajo da cuenta de ello. Este volumen de 230 páginas bellamente diseñado e ilustrado es el producto de una investigación de cinco años en hemerotecas, fondos reservados y entrevistas que arrojan  información valiosísima que da forma al contexto cultural de la zona de Talpa de Allende, en Jalisco. He tenido el privilegio de estar cerca de Elin desde su primera incursión en el fascinante universo de los exvotos como curadora de la muestra Dones y promesas: 500 años de arte ofrenda (exvotos mexicanos) que tuvo lugar en el extinto Centro Cultural de Arte Contemporáneo de Televisa en 1996, primera gran exposición de exvotos que se realizara en un museo en nuestro país. La exhibición estuvo conformada por más de 300 piezas, desde objetos prehispánicos votivos, exvotos novohispanos y del siglo XIX, e incluía una selección de pinturas provenientes de Talpa. En 2007 publicó El arte de dar gracias. Los exvotos pictóricos de la Virgen de la Soledad, que fue el resultado de un intenso trabajo de catalogación y registro del riquísimo acervo de 236 obras de la soberbia colección del santuario oaxaqueño que quedaron documentadas en un espléndido libro-catálogo. En 2010 apareció su tercer libro sobre pinturas votivas: Los relatos pintados, la otra historia. Exvotos mexicanos, en el que consigna 122 pinturas del periodo revolucionario en las que se observa al pueblo aplastado al igual por los grupos federales que por los villistas o zapatistas, de las cuales un 60% eran piezas inéditas y también se incluyó una rica selección de obras del santuario de Talpa. El trabajo de campo que precede cada publicación supone la documentación de cada pieza –su lectura plástica y conceptual, su estudio iconográfico, y su contextualización histórica. Cabe señalar en este nuevo volumen la importancia de la traducción al inglés realizada por Michele Beltrán que representa un trabajo muy puntilloso ya que se requiere respetar en lo posible el estilo coloquial popular del retablero, inclusive las faltas de ortografía. Asimismo, a lo largo de otras publicaciones, sobre todo en el extranjero, la historiadora del arte se ha abocado con empeño a promover el posicionamiento de estas pinturas como Patrimonio Artístico de México, con el fin de protegerlas de la voracidad de un mercado sin escrúpulos que ha saqueado los santuarios para satisfacer el todavía creciente coleccionismo internacional de estas evocadoras pinturas. Es un hecho que los santuarios milagreros han sufrido incontables saqueos y abusos por parte de los traficantes de antigüedades por el hecho de no contar con los dispositivos de seguridad adecuados ni inventarios actualizados. El profuso trabajo de registro que ha llevado a cabo Elin Luque representa una poderosa herramienta para el control de los acervos de los santuarios y un mecanismo de protección contra los posibles saqueos.

La selección para este libro de 100 exvotos entre los 2000 que integran el acervo de Talpa incluye –a decir de la autora- “algunas imágenes de referencia que muestran el santuario, el culto y el museo de Talpa” y agrega que se puso especial énfasis en sus cualidades plásticas y documentales que retratan vivamente el contexto cultural de este santuario. El libro ofrece conceptos que no habían aparecido en otras publicaciones sobre exvotos como son las Cartas de esclavitud que son documentos que vienen de una importante tradición ancestral y que se relacionan con la permanencia votiva de los exvotos pintados. En ellas –explica Elin- “se lee el refuerzo del compromiso escrito en las cartelas de algunos de sus exvotos que plantean su condición de esclavos y siervos amorosos e incondicionales de la Virgen María. Así se explica que lo que impulsa a expresarse en estos exvotos es el valor del agradecimiento y el cumplimiento de una promesa; por ello se establece una relación contractual entre el donante y la divinidad”.

Por otra parte, el libro también presenta dos hermosos exvotos decimonónicos de las colecciones del Museo Frida Kahlo que nos muestran que en algún momento el Santuario de Talpa llegó a tener una importantísima colección votiva del siglo XIX, hoy perdida, y que por fortuna una buena parte de ese importante patrimonio se encuentra resguardado en esta Institución, ya que en Talpa en la actualidad se conserva un solo exvoto del XIX, fechado en 1867. A partir de esta fecha hay un vacío hasta 1924.

Una aportación a destacar en este trabajo es la presentación de temas que no se habían estudiado en otras publicaciones  como es el grupo de exvotos que registra frecuentes asuntos de enfermedades neurológicas. Para dar lectura a éstos se requirió de la asesoría de un importante académico del Instituto Nacional de Nutrición, el Dr. Julio Granados Arriola y la información extraída de los exvotos relacionados con estos padecimientos ha arrojado importantes datos para las investigaciones médicas. En seguida aparecen una serie de tipologías que narran las circunstancias que padece la comunidad de Talpa y sus alrededores como la tala de los hermosos bosques de la Sierra, la diversa fauna de la región, fenómenos naturales como tormentas eléctricas, inundaciones, y un sinfín de accidentes automovilísticos a consecuencia de las complejas carreteras de la sierra. En esta sección destaca la investigación relacionada con el naufragio del buque “El Gracioso”, del que se encontró en archivo una fotografía que testimonia los hechos ocurridos.

Una sorprendente aportación del trabajo de Elin Luque es el que muestra la correspondencia plástica entre la famosa pintura de Frida Kahlo -Unos cuantos piquetitos,perteneciente a la Colección Dolores Olmedo-con dos exvotos dedicados a la Virgen de Talpa. El primero –fechado en 1934-  pertenece a la  propia colección de Frida –hoy a este museo- y se presume que fue su fuente de inspiración. El segundo –realizado once años más tarde-  pertenece al Santuario de Talpa, pero ambos fueron encargados por la misma oferente, Margarita Aragón, al parecer una sexoservidora que se salvó de las puñaladas propinadas posiblemente por un cliente. Curiosamente, este segundo exvoto fue realizado once años más tarde, y está dividido en dos secciones: la primera registra el mismo incidente violento de la muchacha apuñalada sobre la cama, mientras que en la segunda aparece una cartela donde se lee: “Gracias por haberme librado del maleficio en que me tenían”. ¿Un problema de “trata de mujeres?”, se pregunta Elin Luque. Como podrán comprobar, ambas escenas nos remiten sin duda a Unos cuantos piquetitos. Sabemos que Frida admiró los exvotos, los coleccionó y se inspiró en su lenguaje ingenuo, fresco y alejado de los cánones académicos para plasmar algunas de sus pinturas, que en su caso, son ingenuas solo en apariencia. Frida pinta sobre lámina de cobre su célebre y turbadora pintura en 1935, y ahí aparece la mujer desnuda, tendida sobre la cama y bañada en sangre. Para aumentar el tono de violencia, Frida agrega brotes de sangre desparramada por el piso y la extiende hasta el marco de madera. Elin sostiene que, tanto la biógrafa de Frida –Hayden Herrera-  como la investigadora Teresa del Conde, han apuntado que la pintora se inspiró en una nota de prensa para realizar esta pintura, posiblemente la misma nota que se publicó en el diario El informador de Guadalajara y que Elin localizó en la hemeroteca e incluyó en el libro.

Los invito a adentrase en estos textos y disfrutar las imágenes que nos revelan asombrosos pasajes de la vida cotidiana del pueblo mexicano y nos dan la oportunidad de asomarnos al modus vivendi de diferentes épocas y estratos sociales. ¿Qué sería del pueblo mexicano si no creyera en los milagros? Nuestras iglesias y santuarios están sobrepoblados de santos y santas que reciben diariamente infinidad de peticiones y, a través de los exvotos pictóricos o retablos, somos testigos de los agradecimientos por los favores concedidos. No cabe duda que al leer las conmovedoras cartelas que consignan las cuitas de los donantes corroboramos que los tiempos pasan, la modernidad se impone, pero los sufrimientos, injusticias y abusos siguen siendo los mismos, a pesar de los milagros concedidos.

(2014) Presentación del libro "El arte de dar gracias: Los exvotos pictóricos de María del Rosario de Talpa"

Autor: Lic. Miguel Claudio Jiménez Vizcarra

 

Libro “El arte de dar gracias”. Los exvotos pictóricos de María del Rosario de Talpa

Agradezco a la autora la invitación que a través de mi amigo Ernesto Valdés Alatorre me hizo para presentar este libro; también a mi amigo el licenciado José Luis Leal Sanabria su participación en la invitación; ambos saben que aunque no soy historiador de profesión siempre me han sido atractivos los temas relacionados con la vida cotidiana y la antropología social, temas estos que para mí se contienen y se desprenden de este libro, extraordinario en todos sus aspectos, más allá de la belleza de su contenido pictórico.

Hace muchos años tuve la oportunidad de ver la colección de exvotos de Fernando Juárez Frías, extraordinaria, de la que ahora está una parte en Zacatecas por haberla entregado en comodato su propietario. Y como yo elaboré el contrato de comodato, pude tener a mi alcance esa colección, dado la selección que se hizo de ella para el objeto del contrato. A partir de ahí comencé a entender lo valioso de los exvotos, no en función de su calidad pictórica, sino en cuanto a la forma en que expresaba escenas de la vida cotidiana.

Este libro es para mí eso, un tema de vida cotidiana, bellamente presentado y con un extraordinario estudio, el que hace su autora, en el que toca, además de la temática pictórica, todos los demás aspectos de vida cotidiana que se reflejan en los exvotos que presenta. Sería cansado para ustedes que yo me pusiera a puntualizar en ello: tomen el libro y léanlo.

Sin embargo no puedo dejar de hacer algunas reflexiones en torno a los exvotos, aparatadas de la consideración artística ya que eso se lo dejo a la autora del texto.

COLEGIO DE JALISCO Guadalajara, Jalisco Miércoles 29 de abril 2015

Es la fe, un poderoso motor de la conducta humana, la fe tantas veces vilipendiada y sin embargo el único verdadero refugio para cualquier sujeto enfrentado a su impotencia.

Por lo general, el acto de fe y los beneficios por él obtenidos, se convierten, para el sujeto beneficiado, en una necesidad de hacerlo saber a la colectividad. Lo que precisamente se hace mediante el exvoto, encontramos esos exvotos de agradecimiento desde el periodo medioeval con los patronos o donantes en actitud de oración frente al sato de su predilección o de aquel del que obtuvieron algún beneficio.

El exvoto es pues, para mí, la expresión gráfica del evento e impotencia, superado gracias al acto de fe, la expresión de cómo fue que se liberoó de una tragedia o de un mal del alma mediante la intercesión de un poder invocado, poderoso más allá der las capacidades naturales del solicitante; dejando entonces der ser, el exvoto, una mera expresión artística y convirtiéndose en un documento en si mimo, un documento que constituye una ventana por la que se pueden observar muchas facetas de la vida cotidiana, un documento con temática de antropología social.

El exvoto es un medio, personalísimo y satisfactorio, para estar constantemente presente y cercano a la divinidad y para hacerle patente, al santo y al mundo, el agradecimiento por favores recibidos, mostrado al santo y al mundo, tanto la angustia ocasionada por eventos que pueden ir desde el peligro de muerte hasta el dolor de conciencia ocasionado por conductas no propias sino de un tercero que generalmente forman parte el círculo familiar, como la forma en que todo ello fue superado gracias al acto de fe.

Haciéndolo de una manera, pudiéramos decirlo, más al alcance de todos, lo que ha ocasionado que pretenda dársele al exvoto el viso de manifestación de cultura popular, cuando en realidad, creo yo, tiene el mismo sentido y valor que una grandiosa pintura de un potentado exvoto retratado en ella o der una de aquellas bien fondeadas capellanías que por el alma se fundaban en épocas pasadas. El exvoto es tan valioso como todo ello, pero tiene la particularidad de ser más accesible a cualquiera y sin condiciones o solemnidades algunas.

Pero además, el exvoto tiene otra particularidad, la del autor físico del mismo, elemento este muy de tomarse en cuenta. autor físico que puede ser el mismo devoto u otra persona necesariamente con capacidades de pintor.

Evidentemente no cualquiera tiene facultades de pintor, o la audacia de creerse con la capacidad de serlo. Pero entonces cómo expresar gráficamente el suceso motivo en la intercesión y del agradecimiento. De ahí surge la necesidad de un experto: un pintor. Me viene a la memoria aquel texto tan expresivo del poeta Campoamor: “escribidme una carta, senór cura”, ocasionada por la falta de saber escribir, que en este caso se tradujera en “pínteme un cuadro pintor porque yo no sé pintar”, teniendo entonces que acudirse al experto, al pintor. Con el resultado de que aunque el exvoto es una expresión gráfica personalísima del devoto en cuanto al evento a agradecer, al final, tal vez lo que se obtendrá será más bien una expresión del pintor en cuanto al evento pintado, pero eso sí, con la total aprobación del patrono, que al fin y al cabo testigo fiel no existe y porque tampoco se puede contar, en la ocasión del evento pintado, un elemento tal como una cámara fotográfica que pudiera desmentir lo detallado en el cuadro. Entonces el exvoto, de una expresión gráfica personalísima, se convierte en un objeto con el sentido del traductor; el pintor, pero con el alma del devoto, y creo yo, con el plus valor de que quede expresado en la pintura algo que se no sólo la verdad del evento, sino también lo que se quisiera que hubiera sido, para hacer aparecer más grande el beneficio y el agradecimiento. Si embargo lo importante es que se logre plasmar el hecho al gusto de cliente y se logre el mensaje: exponer el acto de impotencia, exponer la manifestación de la fe y exponer el beneficio obtenido, convertido todo ello en un hecho público.

Me gusta el término que usa la autora: el exvoto un objeto que muestra la “Condición anti trágica”, porque ciertamente la tragedia ya no es, ya pasó, pero quedó ahí plasmada, para asombro de propios y extraños, quedado ahí también la expresión del descaso del alma del devoto con el agradecimiento a la Virgen.

Todo ello nos enseña este libro, como es que se proclama un favor obtenido, superando gracias a él, por intercesión, un evento de impotencia, para que el favor obtenido quede ahí a la vista de todos, por siempre jamás, en homenaje y gloria de la Virgen del Rosario de Talpa.

Muchas gracias.

(2014) Invitación al evento de presentación del libro "El Arte de Dar Gracias: Los Exvotos Pictóricos de María del Rosario de Talpa".

(Autor: Manuel Olimón Nolasco)

Invitación al evento de presentación del libro "El arte de dar Gracias: Los exvotos pictóricos de María del Rosario de Talpa" en El Colegio de Jalisco.

(2003) Presentación del libro "El arte de dar gracias: Los exvotos pictóricos de la virgen de la Soledad de Oaxaca"

Autor: Felipe Solís

 

Es un gran honor presentar esta obra que sin duda es de un gran interés para todo el público. La edición que hoy reseñamos revela diversos aspectos poco conocidos de la cultura popular mexicana y oaxaqueña en particular, enriqueciendo nuestra información y permitiéndonos comprender una expresión artística que, aunque anónima, reviste gran importancia en nuestra percepción de la plástica mexicana de los últimos cuatro siglos.

La circunstancia que permitió su publicación, fue la feliz vinculación del Gobierno del Estado de Oaxaca a través de la Secretaría de Turismo; la Arquidiócesis de Antequera de la que depende la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca, en cuyo museo se resguarda la colección de Exvotos; la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid y el Centro de Cultura Casa Lamm, quienes conjuntaron sus voluntades llevando a su materialización, este espléndido esfuerzo académico.

Estas instituciones merecen nuestro agradecimiento porque nos brindaron la posibilidad de tener en las manos, este espléndido libro que abre y presenta a nuestra mirada una parte importante de la riqueza devocional de los mexicanos.

El libro El Arte de dar las gracias: los Exvotos pictóricos de la Virgen de la Soledad en Oaxaca, cumple ampliamente el cometido de difundir el rico patrimonio artístico y cultural oaxaqueño y corresponde a la línea de investigación que por varios años ha ocupado la atención de Elin Luque Agraz, reconocida y experimentada investigadora.

No puedo ni debo olvidar que una firme amistad de más de dos décadas nos une a la autora y a mi, por lo que me permite mirar este libro con los ojos de quien ha presenciado su formación académica y su espléndido desarrollo profesional.

De la Autora

Los intereses académicos de Elin Luque:  empeñosa, discreta y formal queretana, la llevaron a cursar su licenciatura y maestría en la disciplina de la Historia del Arte; este último grado lo obtuvo en la Universidad Iberoamericana donde la pasión por el arte mexicano y en particular, por la plástica de la época colonial, se sumó el conocimiento y el manejo de la metodología científica.

En el andar por los caminos de su formación universitaria, encuentra a su gran amiga Michel Beltrán con quien transitó por la primera etapa de la licenciatura, interesándose ambas en el extraordinario repositorio artístico resguardado en el Museo de la Basílica de Guadalupe; ambas realizaron una espléndida tesis donde dieron a conocer a propios y a extraños, la valía de las obras que bajo el patronazgo de la guadalupana se produjeron a lo largo de los tres siglos correspondientes al dominio español en nuestro país.

Es durante este trabajo cuando llama su atención la rica colección de exvotos que posee la Basílica. El repositorio del santuario guadalupano se ubica en un enorme pasillo nave, a un lado del museo, las atractivas laminillas que son el testimonio fehaciente de la devoción popular están clavadas en la pared desde el guardapolvo hasta el techo. Mediante estos exvotos, el pueblo da las gracias a su patrona por los bienes recibidos, especialmente, la recuperación de la salud. El santuario guadalupano consciente o inconscientemente se convirtió en patrono y mecenas a la vez, de la producción plástica que generaba la milagrosa imagen.

El interés por los exvotos mexicanos, movieron a Elin y Michel a realizar una de las más ambiciosas y extraordinarias exposiciones que se montaron a mediados de la década de los años noventa (en 1996) en el entonces Centro Cultural de Arte Contemporáneo, conocido popularmente como el Museo de Televisa que en su tiempo de gloria, presentó algunas de las más notables muestras de arte de diversas latitudes y épocas en la capital mexicana.

El proyecto curatorial se caracterizó por su gran rigorismo y la espléndida selección de piezas, resultado de un extenso y profundo conocimiento de las colecciones de exvotos que se han conservado en México. El título de la exposición fue Dones y promesas, 500 años de arte ofrenda (exvotos mexicanos). De aquella muestra, afortunadamente se editó un enjundioso catálogo con soberbios textos de gran profundidad académica y el registro catalográfico de centenares de exvotos que comprendieron desde los más tempranos de formato mayor, resguardados en la Basílica de Guadalupe, hasta una instalación contemporánea integrada de los más variados objetos que los devotos llevan a sus santos y vírgenes y que son tan abundantes en los santuarios mexicanos.

Para este proyecto, Elin y Michel recorrieron los más relevantes centros de la fe católica en México, afamados santuarios de los que destacan por su importancia: la Villa de Guadalupe en la Ciudad de México, el Santuario de Nuestra Señora de Tlalpa en Guadalajara, el Santuario de la Virgen de Zapopan en la misma capital de Jalisco, la Basílica de San Juan de los Lagos en esta población de Jalisco, el Santuario de Plateros en Zacatecas y el Santuario de San Francisco de Asís en Real de Catorce, San Luís Potosí. En el libro que estamos presentando, nuestra autora resumió en un cuadro muy completo los 28 santuarios mexicanos donde se resguarda un importante patrimonio de exvotos.

Sus viajes de reconocimiento en busca de los exvotos le dieron grandes luces acerca de la importancia que revisten tan delicadas obras de arte, las cuales, nos dan la posibilidad de mirar a través del tiempo, los momentos fugaces de la vida cotidiana del pasado.

Con esta experiencia, la maestra Luque decidió continuar con sus estudios de doctorado en España, ampliar su tema fundamental de investigación, los exvotos de México.

Una de las etapas de su proyecto académico es este libro donde se propone desentrañar algunos misterios que nos reserva el arte popular, mostrando no sólo su amplia experiencia sino también su riguroso manejo metodológico.

Con su fino trato, Elin Luque logró convocar los apoyos suficientes que le permitieron aproximarse a la relevante colección de la Basílica de Virgen de la Soledad en Oaxaca; no fue fácil pero con tesón, traspuso las barreras de la burocracia y de la tradición ganándose la amistad y el reconocimiento de los encargados y responsables del repositorio; con su tenaz empeño, ha logrado además, la restauración de los delicados objetos; contando con la colaboración de un grupo de jóvenes que se han hecho cargo de su trabajo con gran responsabilidad.

De la Obra 

Para muchos el misterio empieza desde la palabra “exvoto,” ¿qué son?, ¿de qué tratan? Y el enigma que nos lo aclara nuestra autora en su libro, explicándonos que “exvoto,” significa literalmente: “compromiso por el voto o promesa hecha.” Esta tradición tan significativa en nuestro católico país, como bien lo explica Elin Luque, surgió en el mundo mediterráneo con los griegos de donde pasó a la Europa medieval y renacentista, traída por los frailes y conquistadores a Nueva España, donde adquiere su peculiar modalidad para agradecer a Cristo, la Virgen y todo el santoral, mediante objetos o pinturas como el caso de esta colección oaxaqueña que recrea el acto por el cual el donante ha sido favorecido por la divinidad.

El espléndido texto de la maestra Elín Luque Agraz donde resume de manera magistral el contenido, el estilo y temática de esta expresión de la cultura popular, resguardada en el Santuario de la Virgen de la Soledad en Oaxaca se acompaña de una presentación a cargo del Rector de la Basílica menor de Nuestra Señora de la Soledad en Oaxaca, el Reverendo P. Jesús Gopar, además de la introducción de la doctora Esther Alegre Carvajal de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España quien, por cierto, resalta la expresión artística de los exvotos que según su apreciación “constituyen un auténtico conjunto cultural integrado dentro de la historia de la pintura; que participa con ella de muchas de sus formas, motivaciones y con diversos protagonistas aunque, indudablemente, dentro de la esfera de lo que se conoce o considera cultura popular.”

La sección introductoria del libro se complementa con el magnífico prólogo a cargo de la Doctora Elisa Vargas Lugo del Instituto de Investigaciones Estéticas de la  UNAM, gran conocedora del arte colonial en todas sus expresiones y cuyas sabias líneas iluminan al lector, conduciéndolo con mano firme, al texto de la maestra Elin Luque.

La investigación de nuestra autora se integra de diversas facetas de un mismo tema, el culto de la Virgen de la Soledad en la Nueva Antequera, habilitándonos para comprender la historia de la imagen y el desarrollo de su culto. La edificación de su santuario con su magnificente arquitectura que por tantos siglos ha convocado a la devota peregrinación, principalmente de los oaxaqueños, desde los humildes arrieros y campesinos hasta los más relevantes personajes de nuestra historia, destacándose aquí, Porfirio Díaz.

Este libro con su espléndida edición permite al curioso, al profano y al estudioso disfrutar los exvotos tal y como pueden contemplarse en el pequeño museo anexo a la iglesia, permitiéndonos leer las curiosas cartelas que describen puntualmente los sucesos recreados por los pintores populares. Más aún, los editores de manera inteligente, brindan la posibilidad mediante acercamientos de apreciar con todo detalle no sólo a la Virgen con sus donantes, sino también la crudeza de los terribles accidentes y enfermedades que ocurren a los humanos y las muy diversas formas en que la patrona de Oaxaca auxilia a sus fieles.

Al final del texto de Elin Luque encontramos el mensaje de fray Eugenio M. Torres O. P. “Sacerdotes, devotos y agradecidos” y la breve reseña de la restauración de los exvotos pictóricos de la Basílica de la Soledad de la Maestra Mireya Olvera.

Importancia y trascendencia de este libro

Este libro es una continuación de los trabajos de recopilación, análisis y difusión del patrimonio artístico mexicano, particularmente el que se refiere a la “cultura popular,” labor en la que han contribuido y participado una égida de estudiosos tanto mexicanos como extranjeros. Esta esfera del conocimiento se consolida a partir de la aceptación de la existencia de un arte popular mexicano, lo que ocurre en las lejanas décadas post revolucionarias del siglo pasado cuando el Doctor Atl y particularmente Roberto Montenegro sentaron sus bases teórico-metodológicas.

A través de las páginas de este libro, podemos apreciar que de manera individual o en su conjunto, los exvotos abren las posibilidades de conocer las más diversas expresiones de la vida mexicana y oaxaqueña desde el siglo XVII hasta tiempos recientes.

Conocemos a través de ellos, las características de la arquitectura doméstica, del sencillo o rico interior de las habitaciones del pueblo, los mobiliarios en boga; la evolución de los transportes y la tecnología; las personas y sus formas de vestir, sus actitudes, ocupaciones e inclusive sus vicios y virtudes..

De la lectura de esta obra se desprende la posibilidad de considerar a los exvotos como mensajes visuales de las mentalidades de otras épocas, cuyo pensamiento y testimonios escritos se resguardan en los archivos que contienen la historia del diario acontecer de cada pueblo y ciudad, de Oaxaca, de la Nueva España, de las primeras repúblicas y del México Contemporáneo.

A través de los 236 retablos que conforman la colección descrita, conocemos las típicas formas de vida de la región oaxaqueña, desde la época colonial hasta nuestro tiempo, región serrana y la problemática de sus caminos envuelta en una feroz naturaleza. Algunos de estos exvotos son testigos de una antigua tradición hoy desaparecida, la vasta actividad marina de la época colonial de la cual el Museo de la Basílica de la Soledad resguarda importantes testimonios.

Quiero resaltar que este libro es la culminación de un amplio proyecto cultural que se ha encaminado no sólo en registrar y difundir tan importante patrimonio oaxaqueño, sino que también ha promovido y logrado la restauración de las delicadas obras de nuestra alma popular.    

Sólo nos toca felicitar ampliamente a Elin Luque Agraz por este otro logro de su brillante trayectoria profesional en la que se vislumbran nuevos derroteros y un exitoso doctorado próximo a concluir. A través de las páginas de su libro, viven de nueva cuenta anónimos donantes que dejaron un testimonio fugaz de su paso por el mundo.